Beneficios de la atención plena en niños, adolescentes y adultos con TDA

Escrito por Claudia Rodriguez el . Publicado en Dificultades de aprendizaje

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"El solo día en que una persona comprende el surgir y cesar de los estados físicos y mentales vale más que una vida de cien años donde  nunca se consiga verlos".
 Dhammapada
 
La atención plena es la experiencia de tener contacto con el momento presente, el  aquí y el ahora, ser conscientes del movimiento continuo del entorno y de nosotros mismos, siendo parte de esa danza sin resistencias.
Es sentir el instante en el cual vives con todos tus sentidos y sensaciones. Es apreciar el silencio, que otorga la ausencia de los  ruidos mentales de  creencias, etiquetas y percepciones que diariamente recibimos,  para adentrarnos en el lenguaje del  corazón y escuchar su vacío y quietud.
Este estado de introspección nos mantiene atentos y concentrados a lo que sucede a nuestro alrededor, permitiendo desarrollar la capacidad de la comprensión, la cual nos permite ir integrando la información que estamos recibiendo constantemente a través de  estímulos externos  e internos.
 
Este proceso nos guía hacia el cultivo de variadas cualidades, las cuales harán de nuestras experiencias un constante aprendizaje evolutivo,  en lo emocional, espiritual y cognitivo o mental.
 
Dentro de lo que podemos nutrir se encuentra la gestión emocional. capacidad asertiva, toma de decisiones, tomar lo esencial, gestionar ideas, administrar tiempos, planificar actividades y cumplirlas, respetar horarios, escuchar el sentir, desarrollar la inteligencia sistémica, disfrutar de la vida, estados de ánimo más cercanos a los estados alegres y de humor, armonía interna y externa, optima disposición para el trabajo en equipo, respeto por los procesos personales y de otros, omisión de la crítica y el juicio constante, afinar los sentidos, entre otras más.
 
Todas estas cualidades germinan en la medida que nos abrimos desarrollar nuestro potencial.
La respiración es el acto iniciático de la energía vital y como un engranaje perfecto, diseñado como si fuese un reloj suizo. Este estado es capaz de generar la energía y fuerza suficiente para provocar  la sinergia necesaria para establecer el equilibrio entre nuestro lenguaje corporal, físico, emocional, espiritual y mental.
 
Para las personas que padecen el llamado  TDA o trastorno de déficit atencional, frecuentemente se ven distraídas, olvidadizas,  presentan falta de retención de información y comprensión, presentan dificultades para el manejo del tiempo, se postergan o aplazan sus labores, manifiestan dificultades para manejar proyectos a largo plazo, no se fijan en los detalles y presentan dificultades en el manejo de las habilidades sociales. Incluso para quienes no conocen este cuadro y como meros espectadores, este comportamiento les suele parecer totalmente disruptivo, manifestando connotaciones al respecto como: son personas de mala voluntad, desobediente, irresponsable, vaga de malos modales, no escuchan, etc. Donde a la larga las personas afectadas con el TDA se ven envueltas  por el rechazo social.
 
Dentro de las funciones afectadas se encuentran  las habilidades ejecutivas (planificar, administrar, organizar, guiar, regular y evaluar). Este desempeño será su mayor desafío.
 
Pero debemos destacar que quienes padecen TDA, son personas sumamente sensibles e intuitivas, el problema está en que no saben cómo administrar estos talentos perdiéndose en la actitud dispersa, generando en algunos casos cuadros ansiosos que alteran sus estados de ánimo. 
Presentan por su misma sensibilidad una capacidad creativa importante las cuales si se abordan adecuadamente se pueden transformar en personas sumamente exitosas, en el desarrollo de ideas innovadoras.
 
Desde la mirada sistémica la persona que presenta esta dinámica en su vida, puede encontrarse  conectado con el pasado y con el futuro.  Desde esa perspectiva construye su realidad fundamentada en contextos pasados aferrándose a esas creencias y sin querer ancla su vida a base de codificaciones mentales y emocionales aprendidas,  siendo desde ese lugar donde construye su futuro. Omite el presente porque ese lugar  ya lo tiene ocupado  por el pasado.
 
Cabe entonces preguntar ¿Qué estoy mirando atrás? ¿Qué experiencia del pasado me está  entreteniendo y no me permite avanzar? ¿Qué emoción asocio a esa experiencia? ¿Qué creencia construí en base a esa vivencia?
 
Justamente la atención plena te lleva al proceso de descodificar para  recodificar a través de crear un espacio de conexión con el orden y el amor. Para restablecer  la conexión con el yo interno.
 
¿Cómo hacerlo?
Para algunos niños, adolescentes e incluso adultos resulta sumamente complicado el estado meditativo y para no llevarlos inmediatamente allí entregaremos sugerencias que accedan  poco a poco a crear  el hábito de la meditación.
 
Los 4 fundamentos que sostienen la atención plena constituyen la instrucción original impartida por Buda para la práctica de la introspección (Proceso de reflexión o meditativo), el cual está explicado por Maha Satipatthana Sutta.
 
1.- Observar el cuerpo en el cuerpo: 
 
Ver que hace que el cuerpo se mueva, pensamientos y actividad mental que están permitiendo que ese movimiento ocurra. Observar la acción, la intención y la emoción que lo impulsa.
 
2.- Observar las sensaciones en las sensaciones: 
 
Observar el apego que hay ante ciertas sensaciones (agradables, desagradables o neutras). Ejemplo: Ir al cine me provoca una sensación agradable.
Si me abstraigo  de la situación y evoco la  sensación de agrado, recuerdo. Y me conecto, con la alegría que sentía de niña cuando iba al cine con la familia.
 
Este proceso sucede de igual manera con las sensaciones desagradables. 
Estos  patrones mentales son asociados con alguna  emoción y por ello adquiere significado para nosotros, creando  luego lo que llamaremos percepción.
Ser conscientes de este proceso nos permite desligar la emoción de la situación para observarla de manera objetiva.
 
3.- Observar la mente en la mente: 
 
Observar lo que estoy atrayendo y lo que estoy excluyendo. Así mismo    prestar atención a las cosas que me parecen indiferentes. Contemplar los pensamientos que se adhieren a esas realidades. Este conocimiento nos concede el beneficio desestructurar estructuras mentales ambiguas.
 
4.- Observar los objetos mentales en los objetos mentales:
 
Observar el apego emocional a las imágenes mentales que nos hemos  creado, tales como: alegría, apatía, preocupación, calma, duda, inquietud, miedo, etc. 
Esta lucidez nos entrega claridad y comprensión de los hechos sin hacer juicio alguno. Asimilando que esto que es, es perfecto para mi evolución.
 
El regalar esta instancia de atención plena a nuestra vida, es nutrir nuestro ser de comprensión y armonía, permitiéndonos vivenciar cada experiencia como un aprendizaje en favor a nuestro propio crecimiento personal. 
En el caso de los niños, adolescentes y adultos con déficit atencional, les faculta de herramientas para abordar los desafíos propios de las pautas de comportamiento del trastorno, disminuyéndolas considerablemente.
 
Las actividades que aquí se proponen sirve  para ir integrando poco a poco la disciplina de la meditación y atención plena:
 
1.- Despertar siendo consciente por 5 minutos de la respiración
2.- Ducharse sintiendo que es un proceso de limpieza corporal, emocional y espiritual
3.- Regalarte 5 minutos al día de pararte en cualquier lugar y sólo contemplar.
4.- Paseos que te lleven a conectar con la naturaleza.
5.- Tener en el velador un cuaderno de agradecimientos, escribir diariamente que agradeces en el día.
6.- Antes de dormir revisar tu día, si hay algo que solucionar suelta y confía en tus sueños.
7.- Prepara tu dormir con instantes agradables, quizás una nutrida conversación, música o película que dejen sensaciones amenas.
8.- Realizar  ejercicios diarios.
 
Claudia Rodríguez Rolin