“Con las mejores intenciones se obtienen, la mayoría de las veces, los peores efectos”.

Oscar Wilde

La  sobreprotección se suele definir como “proteger o cuidar en exceso”.

La sobreprotección suele ser una actitud que tomamos los padres de manera inconsciente, y que la asumimos en diversos aspectos de la crianza de nuestros hijos. Estos pueden manifestarse en los cuidados excesivos, siendo muy condescendientes y complacientes con nuestra descendencia. Queriendo en ocasiones mostrar  abnegación con un deseo profundo de querer ser los mejores y perfectos padres para ese hijo. Donde esta dinámica nos puede estar  hablando la posibilidad que exista un rechazo inconsciente hacia el rol que nos corresponde cumplir. Puede ser que detrás de la sobreprotección podamos estar ocultando alguna situación de la cual no somos totalmente conscientes.

Dinámicas que se pueden esconder detrás de la sobreprotección:

Las dinámicas pueden ser diversas y todo dependerá del contexto familiar y su historia.

1.- Trauma infantil:

Podríamos durante nuestra infancia haber vivido alguna situación de peligro, en donde nos sentimos desprotegidos por nuestros padres, donde se manifiesta un dolor profundo en nuestro ser, siendo desde ese recuerdo emocional que no deseamos que nuestros hijos experimenten una situación similar. Sin embargo cabe la posibilidad que puedas preguntarte también;  ¿Qué es lo que rechacé o rechazo de mis padres? En qué circunstancias te has dicho: ¡Yo no seré igual a mamá! o ¡Yo no seré igual a papá!  A veces ante estas afirmaciones tendemos a ser con nuestros hijos sobreprotectores como una manera de sentirnos que lo estamos haciendo mejor que nuestros padres. Sin embargo, cuando actuamos desde ese lugar estamos siendo arrogantes ante nuestros progenitores  y cabe la posibilidad que nuestros hijos se comporten de la misma manera que lo estamos haciendo nosotros con nuestros padres.

2.-Causas transgeneracionales:

También dentro de la sobreprotección puede esconderse en la historia familiar , abortos, niños fallecidos a temprana edad o niños abandonados. Entonces existe una culpabilidad en el sistema que tendemos a querer compensar a través de nuestros hijos.

3.-Duelo de un hijo no sanado:

También  puede existir dentro de la familia un  duelo abierto de algún hijo fallecido a temprana edad, donde se tiende a sobreproteger al hermano que le sigue, como una manera de querer curar esa sensación de culpa de no haber protegido lo suficiente.   

4.-Embarazos no deseados:

Algunos embarazos fueron no deseados o quizás quisiste abortar, y cuando el bebé nace cambia la percepción del sentir de los padres, quedando un vestigio de la sensación primaria de “no ser un hijo deseado”. Con el afán de compensar esa sensación, lo empapamos de protección, queriendo entregarle el mensaje de : ¡Mira cuánto te amo!

5.-Padres que han tenido carencias afectivas y materiales:

Algunos padres, justifican el llenar de cosas materiales a sus hijos, queriendo compensar lo que sus propios padres, no pudieron hacer con ellos.

La misma situación, en el caso de carencias emocionales. Más, si lo estás haciendo desde ese sentir… No compensas ni equilibras, lo que estás haciendo es proyectar tu herida infantil y traspasarla a los hijos a través de brindarles todo lo que piden y satisfacer todos sus caprichos.

Llegará el día que los hijos te exigirán más de la cuenta, tal cual como estás obrando, desde esa sensación que tus padres están al debe contigo.

Este sobrecuidado hacia los hijos, les impide descubrirse, porque como mamá o papá  les solucionamos absolutamente todo; ese hijo por lo tanto, no aprende a hacer uso de sus habilidades, no es consciente de sus recursos internos y a su vez como no existe un esfuerzo de hacer o cumplir con una tarea no desarrolla su creatividad. 

 Los padres al ser excesivamente consentidores no están marcando los límites a ese hijo, en donde al no hacer uso de su autoridad la mirada del niño es de “igualdad” ante sus progenitores. Donde creen que ellos tienen el poder, convirtiéndose en el rey o reina de la casa, teniendo la percepción que las demás personas están a su servicio.

Transformándose en un “infante mimado” a ojos del entorno. Donde sin esfuerzo consigue lo que quiere, no es capaz de resolver situaciones difíciles porque sus padres les solucionan todo.

¿Qué sucede con los aprendizajes?

  •  Los hijos que son sobreprotegidos, en ocasiones se tornan hijos exigentes no sólo con sus padres sino que también con todo aquello que les rodea, porque así como sus padres satisfacen sus necesidades sienten que el mundo debe satisfacer sus requerimientos rindiendo pleitesía.
  • Otros son niños, que cuando no les resulta algo, se frustran con facilidad llegando incluso a actuar con agresividad con sus pares y profesores o incluso con ellos mismos.
  • Se tornan inseguros porque desconocen como ocupar sus habilidades para buscar soluciones. Y culpan a los otros por sus fracasos.
  • Llegan a finalizar su educación escolar sin conocer dónde están sus intereses. Por ende se vuelven domesticables para cuando la familia interviene dirigiendo su futuro profesional. Lo que acaba en estudiar lo que la familia quiere y no lo que realmente desea.
  • Buscan parejas dominantes, que les dirijan el qué hacer y cómo hacerlo.
  • No son capaces de tomar decisiones asertivas. Y la vida les parece una experiencia de sobrevivencia, más que un caminar de evolución personal.
  • Las metas les parecen tan lejanas que se auto-sabotean constantemente, respaldándose en la frase: “Es que mi madre o papá hacia eso por mi”
  • No les favorece en absoluto la creatividad, se convierten en personas sumamente manipulables por el entorno o en ocasiones en personas manipuladoras.

Y de esa manera su ser interno se va fragmentando tanto que olvidan quienes en realidad son, en esencia.

Sugerencias para reconstruir aprendizajes significativos:

  • Sana tus heridas infantiles.
  • Brinda amor desde el sentir que tus padres hicieron lo mejor que ellos podían hacer, con las herramientas de vida que ellos tenían. No les traspases esa sensación de carencia a tus hijos. Ya que se traducen en dinámicas de vida complejas para ellos, incluso pueden desembocar en enfermedades.
  • Entrega a tus hijos herramientas de vida que le permitan gestionarse y crear.
  •  De acuerdo a su edad, entrega responsabilidades en casa.
  • Deja que tome decisiones (de acuerdo a su edad) propias. Si sabes que es una opción de aprendizaje, como papá o mamá muéstrele las posibilidades y si aun así quiere guiarse por su sentir, déjale. Lo más probable es que algo tiene que aprender de esa experiencia.
  • No cometas el error de hacerle las tareas o leerle los libros, que ellos gestionen el cómo y cuándo realizan sus obligaciones. Son recursos que le servirán en su área profesional y social.
  • Ayúdales a planificar su tiempo de estudio y colabora en que cumpla sus compromisos.
  • Sé parte activa en la educación desde el ser quien guía con amor, los aprendizajes.
  • Destaca sus cualidades y ayuda a desarrollar su potencial. Que el error sólo sea una manera de no hacer las cosas y una puerta a crear otras posibilidades.
    Reconstruyendo aprendizajes significativos.

Quieres saber más sobre dinámicas familiares que pueden influir en las dificultades de aprendizaje, pulsa el link: Constelando las dificultades de aprendizaje

Klaudia Rodríguez Rolin